Muy ligado a la práctica consciente de los ejercicios de respiración, es la idea del Mindfulness (concepto occidental de la meditación oriental). Piensa primero en las veces que “te paras” durante el día y prestas atención “a lo que piensas, a lo que pasa por tu mente, a la sensación que obtienes al respirar, a la postura corporal, a tus emociones, etc”. Generalmente las personas responden que “no lo suelen hacer”, que “no se paran durante el día a sentir a prestar atención a todos estos aspectos”. ¿Por qué ocurre esto?  Habitualmente prestamos más atención a lo de fuera que a lo de dentro. El problema surge, a veces, cuando nos paramos, cuando en una larga cola de espera “no sabemos estar, nos ponemos nerviosos”; o cuando nos acostamos, y si no pegamos ojo “ahora me viene todo a la mente y no me deja dormir”. Si durante el día no tenemos la costumbre de prestar atención consciente a nuestro mundo interior, puede llegar el momento que este “mundo interior: pensamientos, ideas, estados emocionales, etc” nos llame la atención en forma de cierto malestar”. Por ello es bueno practicar meditación o mindfulness (como se prefiera denominarlo).

Una primera práctica de meditación consciente puede ser ésta (5 minutos/día):

  • posición: sentado
  • espalda y pies apoyados, postura no rígida, relajada, pero sin dormirse…
  • OBSERVAR LA POSTURA CORPORAL: el contacto de la espalda con el respaldo de la silla, el contacto de las plantas de los pies con el suelo, el contacto de las manos encima de los muslos, los brazos, las piernas, las manos, la cabeza, etc.
  • Observar sin juzgar, SÓLO OBSERVAR.
  • Sin nada que esperar o sentir, SÓLO OBSERVAR.
  • El objetivo no es notar nada en particular, SÓLO OBSERVAR.

Una segunda práctica: (lo mismo pero añadiendo la observación de la RESPIRACIÓN) (5 minutos/día)

  • En este caso no se trata de modificar la respiración ni de realizar ejercicios de respiración
  • SÓLO SE TRATA DE OBSERVAR LA RESPIRACIÓN

En la práctica del mindfulness se trata de prestar atención a las veces en que “la mente se va” (se va a sus pensamientos, ideas, preocupaciones, planes, emociones, etc). Se va una y otra vez. Pero de forma consciente me vuelvo a centrar en mi observación (de la postura corporal o de la respiración, en estas dos prácticas). No luchamos contra la mente. Dejamos que se vaya y que vuelva. Sin forzar, sin obligarla. Amablemente. Siempre amablemente.(1)

Bueno, por hoy ya tenemos suficiente.

Un saludo y buena práctica.

 

(1) LOREA, I. Curso de Mindfulness. UNED.